El
Síndrome de Down ->
¿
Qué es ?
EXPLICACION
CIENTIFICA Y BIOLOGICA
J. Perera
en 1988 definió el síndrome de
Down como “una forma peculiar, determinada
genéticamente, de ser y estar en el mundo,
de la que las personas que nos llamamos normales
tenemos mucho que aprender”.
El síndrome
de Down es trastorno cromosómico que se
caracteriza por la presencia de un cromosoma extra
en el par 21 (o parte esencial de él), que aparece
en el mapa genético (cariotipo) de las personas
que lo padecen, y que es responsable de las
alteraciones de tipo morfológico, bioquímico y
funcional que se producen en diversos órganos
y, especialmente en el cerebro, durante distintas
etapas de la vida.
La estructura
molecular del cromosoma 21 evidencia una serie
de anormalidades genéticas (específicas
del síndrome de Down y que por lo tanto no se
dan en otros síndromes o alteraciones cromosómicas),
que a su vez originan anormalidades, también específicas,
sobre la estructura y función del cerebro y del
sistema nervioso, y sobre el aprendizaje y la
conducta de las personas con síndrome de Down.
El síndrome
de Down puede manifestarse en tres tipos principales
de estructura cromosómica:
- Trisomía 21, que se da en un 95%
- Translocación del cromosoma adicional, en un 3-4%
- Mosaico, en un 1-2%
El tipo de estructura cromosómica NO determina la existencia
de diferencias sustanciales en las dificultades
de aprendizaje que suelen acompañar al síndrome
de Down. Las personas que tienen el síndrome de
Down de tipo mosaico pueden estar menos retrasadas
en algunas áreas de desarrollo pero presentan
un perfil similar en dificultades de aprendizaje
y lenguaje.
Se desconoce la causa del síndrome
de Down, qué es lo que provoca esta alteración cromosómica. En la mayoría
de los casos se produce espontáneamente, sin que
exista un problema en ninguno de los progenitores.
No obstante, existe una relación entre
la edad de la madre y las probabilidades
de tener un hijo con síndrome de Down, riesgo
que aumenta con la edad: a los 20 años 1/1500-2000
niños nacidos vivos; a los 45 años 1/45
niños nacidos vivos. Además, existe un mínimo
porcentaje de factor hereditario: esto ocurre
cuando uno de los padres, siendo sano, es portador
pasivo de un cromosoma extra que traspasa a su
hijo. No depende de la raza o nivel sociocultural
de las familias: cualquiera puede tener un hijo
con síndrome de Down.
Es un trastorno frecuente: es la causa
más común de retraso mental de origen genético
en la infancia. El índice de casos: 1 de cada
1000 niños nacidos vivos.
Se suele detectar al nacer, pero la presencia
del síndrome de Down puede detectarse durante
el embarazo mediante:
-Análisis de sangre, que predice la probabilidad de que el bebé tenga síndrome de Down.
Este análisis NO detecta todos los casos de síndrome
de Down, y cuando indica riesgo no es infalible
(sólo 1 de cada 44 predicciones).
-Amniocentesis: es la forma más precisa de determinar si hay un cromosoma adicional.
Consiste en extraer una muestra de líquido amniótico
con una jeringuilla, a través de la pared abdominal
de la madre. Después, se analiza si las células
fetales que se depositan en el líquido presentan
trisomía 21. Puede hacerse a partir de las 15
semanas de embarazo y reviste un mínimo riesgo
de aborto (1%)
-Ecografía prenatal es un procedimiento absolutamente seguro para el feto y la madre.
Se observan signos como anormalidades cardiacas,
un área inusual en la parte posterior del cuello
(pliegue en la nuca), etc.
La expectativa de vida de las personas con síndrome de Down
oscila entre los 45-55 años, pero algunos
llegan incluso a los 60 o 70. Puesto que
estas personas van a vivir tantos años, es esencial
que les proporcionemos las oportunidades educativas,
sociales y laborales que aseguren que el día de
mañana serán personas independientes y útiles,
capaces de integrarse en la sociedad y en el mundo
laboral. Para ello deberemos poner a su alcance
los recursos oportunos para responder a sus necesidades
individuales y específicas.
El síndrome de Down no es un
trastorno degenerativo. Las enfermedades degenerativas
suelen presentar el siguiente patrón: primero
el desarrollo se hace más lento; después ese progreso
se interrumpe; y más tarde llega la pérdida de
capacidades adquiridas. Las personas con síndrome
de Down tienen un desarrollo y aprendizaje
continuo, aunque más lento que sus compañeros
de desarrollo típico, pero en la adolescencia
y adultez continúan adquiriendo capacidades y
logros en todos los aspectos de su desarrollo
(lenguaje, independencia, habilidades sociales,
etc.).
El diagnóstico del síndrome de Down no determina su progreso, aunque
sí que nos indica ciertos problemas de salud y
de aprendizaje.
Hoy el síndrome de Down no se puede curar; es irreversible. No existen
tratamientos farmacológicos o nutricionales para
ello. Pero sí se pueden y deben realizar intervenciones
efectivas para desarrollar física, educativa,
cognitiva y socialmente a estas personas desde
los primeros días de su vida y conseguir que sean
personas plenas, felices e integradas en la sociedad.