Miembro de:

VI Symposium Internacional sobre Síndrome de Down

Título: El entorno familiar en el síndrome de down

Profesores: Salvatore Soresi y Laura Nota

El nacimiento de un niño supone la revisión de roles y la reconsideración de tareas y actividades por parte de la pareja, la redistribución de los recursos financieros y una serie completa de nuevos hábitos para poder cubrir las necesidades del recién llegado. Cuando nace un niño con síndrome de Down la necesidad de cambios y adaptaciones se vuelve tan apremiante y estresante que uno puede considerar este acontecimiento como un punto clave, es decir, un punto en el tiempo donde la vida cambia de rumbo de forma significativa (Mailick Seltzer, Greenberg, Floyd, Pettee y Hong, 2001; Soresi y Nota, 2004).

Esta situación nueva, con frecuencia dramática e imprevista, influye en el funcionamiento de la familia en varios niveles: a) en el aspecto práctico, porque los niños minusválidos necesitan de un cuidado diario, que a su vez exige una mayor organización y que a menudo supone unos costes muy elevados, b) emocionalmente, porque estos padres se enfrentan muchas veces a sentimientos negativos de ira, culpa, aislamiento y falta de ayuda; c) desde una perspectiva cognitiva, porque estos padres ahora deben asimilar nueva información y técnicas lo más rápido posible. Realmente, muchas veces deben enfrentarse a una información poco clara, contradictoria y superficial en relación a las causas, la evolución y el  tratamiento de una minusvalía  de la cual muchos de ellos incluso ignoraban su existencia (Fortie y Wanlass, 1984).

Los padres de hijos con síndrome de Down se encuentran en una situación que, en parte, es diferente de la de los padres de hijos con otras minusvalías, tales como el autismo, las minusvalías sensoriales y los trastornos emocionales (Wilgosh, Nota, Scorgie y Soresi, 2004; Nota, Soresi, Ferrari, Wilgosh y Scorgie, en prensa). El personal que ofrece sus servicios debería tener en cuenta esta característica a la hora de elaborar intervenciones específicas para aumentar la probabilidad de que las ayudas y los tratamientos sean efectivos (Nota, 2004; Soresi, 2004).

Desde esta perspectiva parece que utilizar técnicas de manejo de la vida familiar  dirigidas a la cohesión, recurrir a estilos educativos caracterizados por la capacidad de respuesta y a las modalidades de apoyo; el ser optimista cuando se representa el futuro de uno mismo; analizar la realidad y los cambios que se han producido, también los que son positivos; y recomponer las propias metas teniendo todo ello en cuenta, puede, en efecto, facilitar la adaptación de los padres y  el desarrollo de competencias adaptativas en el propio hijo.

Lo que se ha dicho anteriormente se propone como tema de debate en el VI Symposium Internacional sobre el Síndrome de Down haciendo referencia a los estudios y a la investigación que ha aparecido durante los últimos años en la literatura internacional.



© 2007 ASNIMO (Asociación Síndrome de Down de Baleares) se constituyó en Palma de Mallorca el 20 de noviembre de 1976, como una entidad sin fin de lucro, dedicada a la atención de personas con el síndrome de Down de Baleares. Es la titular del Centro Príncipe de Asturias en Marratxí, centro declarado de interés social preferente (R.D. 3260/78. BOE 29 de enero 79).