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La ponencia
resume las principales dificultades de aprendizaje
en personas con síndrome de Down, síndrome de
William y síndrome de X frágil. Una comparación
sistemática de las dificultades de aprendizaje
y funcionamiento en estas tres entidades revela
claramente la existencia de una especificidad
sindrómica parcial. Se especifican las principales
implicaciones teóricas y clínicas de este concepto.
La segunda parte de esta ponencia define los principales
pasos de la intervención educativa en las discapacidades
intelectuales haciendo particular referencia al
síndrome de Down. Para la intervención educativa
de este síndrome se propone un enfoque para toda
la vida que consta de cuatro etapas: 1) la identificación
temprana y un control frecuente de los alumnos
que experimentan dificultades de aprendizaje,
2) el establecimiento de una meta de aprendizaje
a largo plazo en la escuela y de puntos de referencia,
3) el desarrollo de intervenciones formativas
coordinadas y diferenciadas para todo el rango
de estudiantes, y 4) la participación de todos
los implicados en la investigación, el debate
y el examen de todo el programa educativo.
La verdadera
inclusión supone reestructurar todo el programa
de la escuela y requiere una constante evaluación
de la práctica y los resultados. Un servicio “educativo”
ideal para las personas con retraso mental debería
ser amplio, coordinado, efectivo y eficiente,
y debería incorporar los principios de normalización
e integración, además de realizarse de tal manera
que garantizara la dignidad y la igualdad como
ciudadanos de estas personas. Asimismo, debería
poseer los elementos multidisciplinares que se
necesitan para la evaluación, el diagnóstico,
el tratamiento, el cuidado y la rehabilitación.
Llevar a cabo un servicio así con éxito, sin duda
constituye un gran desafío para el personal involucrado,
los recursos
humanos y materiales y la
formación.
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