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Durante décadas,
investigadores y médicos han intentado encontrar
pruebas para un estereotipo de la personalidad
en personas con síndrome de Down que incluya un
estilo conductual amable, cariñoso y pasivo. Sin
embargo, una exploración más detenida de la personalidad-motivación
en el síndrome de Down, revela una complejidad
más allá de este amable estereotipo, incluyendo
los informes sobre una orientación motivacional
menos persistente y una sobredependencia en conductas
sociales durante tareas que cognitivamente representan
un desafío.
Se presenta la hipótesis de que este perfil de
personalidad-motivación que se ha observado en
personas con síndrome de Down surge como resultado
de relaciones, en diversas áreas,
entre aspectos más primarios (cognitivos,
sociales-emocionales) del fenotipo conductual
del síndrome de Down. Los niños con síndrome de
Down muestran un perfil general de retrasos en
el desarrollo del pensamiento instrumental en
combinación con la aparición de puntos relativamente
fuertes en el funcionamiento social-emocional.
Si es cierto que una orientación motivacional
menos persistente surge como un fenotipo secundario
a consecuencia de puntos fuertes más primarios
en el funcionamiento social y de défictis en el
pensamiento instrumental (medios-fines), puede
ser posible alterar la trayectoria en el desarrollo
de este perfil personalidad-motivación mediante
una intervención específica y que tenga en consideración
el tiempo. Se tratarán las implicaciones de la
planificación de la intervención.
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