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La memoria
en adolescentes y adultos jóvenes con síndrome
de Down (SD) muestra un perfil característico.
La memoria implícita (la memoria para procedimientos
y experiencias que no requieren procesos cognitivos
intencionados o que no exigen mucho esfuerzo)
y la memoria semántica (la memoria para los significados
de las palabras y para el conocimiento) parecen
estar en consonancia con su nivel de funcionamiento
general. La memoria de trabajo (mantenimiento
y manejo de la información transitorios) parece
estar más deteriorada respecto al material audioverbal
que respecto al visoespacial. La memoria episódica
(la memoria para acontecimientos localizados en
un tiempo y lugar determinados) tiene una mayor
duración que la memoria de trabajo y esta deteriorada
tanto en el terreno verbal como en el espacial.
Estos puntos
fuertes y débiles específicos de la memoria son
característicos del fenotipo del SD, si bien los
fundamentos biológicos del perfil no están todavía
claros. En general, la habilidad memorística está
relacionada con cambios experienciales y del desarrollo
del sistema nervioso y depende del nivel y de
las características del desarrollo en otras áreas
(tales como el lenguaje y la cognición). Así pues,
el perfil de la memoria asociada con el SD irá
modificándose a lo largo de la vida, dependiendo
de la interacción de muchos procesos del desarrollo
y de experiencias vitales, alguno de los cuales
son específicos de este síndrome. Además de los
cambios sistemáticos del desarrollo, dentro de
cualquier grupo de personas con SD existe una
considerable variabilidad en el funcionamiento
de la memoria y en otras áreas cognitivas, eso
dificulta predecir cómo funcionaran las capacidades
y cuál será la trayectoria del desarrollo de una
persona en particular. Comprender las causas de
esta variabilidad será decisivo para revelar las
relaciones entre los procesos de la memoria y
la cognición en personas con SD.
Debido a que
la memoria queda afectada por las experiencias
vitales, dentro de este sistema existe la posibilidad
de la modificación a través de la intervención.
Es importante que la investigación trate en primer
lugar los factores relacionados con los procesos
fundamentales de la memoria en personas con SD
y sus interacciones con otros componentes de la
cognición, para después desarrollar programas
de tratamiento a fin de
facilitar la compensación de las áreas
con carencias.
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